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11/05/08 "Minas benefician a otros" Chicomuselo. (Las minas están todas en bosques y tiene que ser autorizado el cambio de uso de suelo)

Elio Henríquez * CP. mayo 11, 2008- Desde hace muchas décadas han hallado tesoros minerales que han sido explotados por empresarios nacionales y extranjeros, sin que los dueños de las tierras se hayan beneficiado de esas riquezas.

Personas mayores cuentan que hace más de medio siglo inversionistas japoneses extrajeron oro y otros metales en una predio ubicado en el Barrio La Lucha, perteneciente al ejido Nuevo Morelia. Nadie explica por qué abandonaron el lugar, cuando se sabe que aún existe bastante metal, que ahora se apresta a extraer la empresa mexicana denominada Corporativo Guiee-Guiva, SA de CV.

Después de muchas décadas la explotación minera se reactivó en la zona en el año 2003, cuando "de repente apareció la mexicana" Compañía Minera Caracol, SA de CV, propiedad de Tristán Canales, que había localizado y obtenido la concesión federal correspondiente para la explotación de una mina de barita (material utilizado, entre otras cosas, para la perforación de pozos petroleros).

La mina está ubicada en el Barrio de San Ramón, perteneciente al ejido Grecia, de donde han sido sacadas para ser procesadas cientos de tonelada barita -una piedra de todos tamaños y muy pesada-, que fácilmente puede confundirse con una piedra común y corriente, a no ser por sus tonos blancos.

Román López Ramírez, presidente del Consejo de Vigilancia del ejido Grecia, afirmó que la empresa ya había comprado 13 hectáreas y media a algunos ejidatarios, sin pedir el visto bueno de la Asamblea, por lo que tiempo después fueron "decomisadas" y pasaron a ser propiedad del ejido. Incluso, un trabajador de la empresa, de nombre Baudelio, ya tenía un acta que lo acreditaba como ejidatario sin el conocimiento de la asamblea como marca la Ley Agraria.

"Entonces se levantó el ejido y ellos mostraron un permiso que les había dado el gobierno para explotar la mina La Revancha. Pero la asamblea dijo: 'Nosotros vamos a decidir'; les hizo el alto y no se aceptó a la persona como ejidatario", manifestó.

Dijo que entonces la empresa les ofreció "carreteras en buenas condiciones, instalación de luz y agua, construcción de una comisaría, un parque, proyectos productivos para la gente que vive aquí".

En total son 130 familias en Grecia, 15 en San Ramón y 18 en Los Arroyos, los dos barrios del ejido.

"Vimos que sacaban y sacaban material -se habla de mil toneladas de barita y probablemente antimonio- y no había avance en el cumplimiento de las promesas", dijo.

En el 2005 la comunidad detuvo ocho camiones llenos de material junto con los choferes. Ahí sí tuvieron que acudir funcionarios de los gobiernos Federal, Estatal y Municipal. "Exigimos que se suspendieran los trabajos y se logró parar un año. Los empresarios se fueron y la maquinaria quedó tirada", relató.

Aparentemente en quiebra, Caracol abandonó la zona y en el 2006 vendió los derechos de la concesión a Blackfire Exploration México.

En una carta dirigida la gobernador Juan Sabines Guerrero, en octubre del año pasado, la empresa afirma que le interesó la propuesta de comprar Caracol porque "en ese momento estábamos importando (barita) de la República Popular China", aunque señaló que no desconocía que en la zona "existían problemas de tipo político/social, que incluían al Ejército Zapatista de Liberación Nacional y a su subcomandante insurgente Marcos".

En el 2006 la empresa llegó a la zona. Al principio los ejidatarios le pidieron a la empresa un millón de dólares por la explotación de la mina La Revancha, pero no aceptó. "Dijeron que estaba muy caro y se empezaron a retorcer. Entonces dijimos: le pidamos obras y estuvieron de acuerdo".

En un documento, que según las autoridades se ha quedado en propuesta de acuerdo sin firmar, la empresa propone explotar la mina en un área de 13 hectáreas y media, durante 25 años y pagar 60 mil pesos mensuales al ejido a partir de febrero pasado.

"Muchos ejidatarios dijeron que no hiciéramos trato que nos iban a tratar igual que Caracol, ahora nos damos cuenta que mucha gente tenía razón: esta empresa canadiense tampoco ha cumplido las promesas de construir obras", añadió.

Para evitar el traslado de la barita por terrenos de Grecia, la Balckfire decidió construir por el cerro una carretera de unos ocho kilómetros que acorta la distancia, de Nuevo Morelia a la mina -y a la cabecera de Chicomuselo donde empieza la vía pavimentada-, por lo cual compró a "bajo precio" a una docena de ejidatarios las tierras afectadas por la vía.

Como parte de los ofrecimientos de mejoras en marzo fueron arreglados los 25 kilómetros de terracería de Nuevo Morelia a la cabecera municipal de Chicomuselo, lo que permite hacer el recorrido en una hora, en lugar de las dos horas y media o más que se hacían por la otra ruta. Esto, sin embargo, ha traído nuevos problemas para los pobladores de Nuevo Morelia, ya que cada vez que pasan vehículos se levantan espesas nubes de polvo que les provocan enfermedades respiratorias, por lo que ahora exigen que se pavimente la vía.

La Blackfire trabaja en la construcción de torres que servirán para colocar una especie de teleférico con el fin de bajar la barita por aire hasta una parte plana, ubicada en Nuevo Morelia, de donde el trayecto a la cabecera de Chicomuselo es más corto.

En el Barrio de San Ramón, en los terrenos que colindan con el ejido Nueva Morelia, la compañía construyó bodegas, dormitorios y comedor para los empleados. Varias máquinas y unos 20 hombres trabajan once días seguidos y descansan cuatro. Entre los empleados hay varios de la región, a quienes la empresa les paga 100 pesos diarios, más la alimentación.

Para los ejidatarios la mayor preocupación es la contaminación ambiental y las repercusiones que podría tener la explotación de barita.

"La gente quiere que la explotación de barita se suspenda definitivamente porque corremos el riesgo de que en pocos años se agote el agua, pues aquí no hay manantiales", dijo Roselio Ramírez, presidente del Comisariado Ejidal.

"Nadie nos ha dicho qué tanto puede contaminar el ambiente la barita, pero no se nos olvida, por ejemplo, que cuando le detuvimos los camiones a la Caracol los trajimos cargados al ejido y después la piedra quedó tirada en las orillas. En la época de lluvias dos ocasiones cayeron rayos aquí cerca, como si la piedra hubiera tenido algo que ver", relató.

Los pobladores no esperaron la siguiente reunión con los representantes de la empresa para notificar el acuerdo tomado por la asamblea el 27 de marzo y el pasado 8 de abril cerraron los accesos a la mina La Revancha para impedir que continúe su explotación.

Semanas después, las representantes de la empresa y funcionarios del gobierno se reunieron con los habitantes de Grecia para informarles que ya habían sido aprobados 14 millones de pesos para la construcción de las obras, pero su postura fue que se cancele definitivamente la extracción de barita.

Rodolfo Tamayo, subdelegado de Gestión Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), dijo que en la mayoría de las minas que se explotan en la Sierra, la Costa y el Norte de Chiapas, esa dependencia ha otorgado los permisos correspondientes.

Dijo que son dos autorizaciones las que debe de emitir para que se pueda explotar una mina: una en materia de evaluación de impacto ambiental, y otra relativa al cambio de uso del suelo.

Las minas están todas en bosques y tiene que ser autorizado el cambio de uso de suelo para hacer el cambio de bosque a suelo abierto", precisó en entrevista.

Fuente: La Jornada

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